otros dinosaurios

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Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Augusto Monterroso

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Cuando el dinosaurio despertó, él había desaparecido.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Basta de películas de Spielberg, pensó el hombre. A partir de esta noche, antes de dormirme, solo voy a leer poesía.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Y los clowns. Y el avestruz. Y las monjas desnudas. Y Carlitos Balá.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Le dio los buenos días con un gruñido: “te traje un poquito de humano”, pareció decir. El pterodáctilo sonrió: ya empezaba a sentir hambre.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Monterroso saltó de la cama, decidido a escribir un microcuento basado en experiencias personales.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Se durmió de nuevo; despertó atado a una silla, en una lóbrega oficina de la aduana de sueños. “¿Sabes lo que hacemos aquí con los contrabandistas de dinosaurios?”, gritaba un hombre sin rostro.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Ella se sentó en el borde de su cama; aquella noche le había parecido otra cosa: un dios Apolo, el instructor del gimnasio, Johnny Depp, el Che Guevara. Maldijo la luz del día.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Todos los demás se habían ido. “Juguemos un truco”, propuso el dinosaurio. Todavía quedaba media botella de cerveza.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Cerró los ojos con fuerza y trató de des-soñarlo.

Mariano Nicolás Donadío

lo insoportable
cualquier música escuchada en el tren por el parlante del celular del tipo de al lado. fundamentalmente, regaetton y cumbia.

actividades de la fundación solargento
“ok y estoy llegando” lectura abierta de sms de celulares.

mirá vos
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biografía en seis palabras
vivía para escribir. escribía para nosabíabienqué.

Comentarios

Luli dijo…
Cuando despertó el dinosaurio, todavía estaba allí a la vista, EL SOL ARGENTO ...
Furioso se dijo¡porqué diantres este tipo se inmiscuye en mi vida, con qué derecho usa mi foto...! Y de un certero golpe, destruyó el monitor.
Pobre Dino...lo que no sabe, es que de todos modos, lo seguimos viendo, y posiblemente, Donadío ya se haya comprado otro monitor.
Lucía