Ahorro y anhelo: una historia de amor chino

amorchino

Vamos a contar una historia de amor chino. Escuchen bien.

Yang Jiahe tiene 20 años y quiere formar una pareja. La tradición le impone un obstáculo: solo pueden casarse aquellos solteros que han llegado a tener su propia casa. Por eso Yang ahorra un tercio de su sueldo, vive en un cuchitril tenebroso y reduce sus gastos hasta el extremo. "Si no soy dueño de mi propio hogar", explica a los periodistas de la BBC, "ninguna muchacha decente en China consideraría jamás casarse conmigo". Imagínense esta historia de amor repetida en miles, millones de personas al mismo tiempo y en un mismo país.

Esta historia se extiende hacia la economía del mundo. Los excesos del ahorro de Yang y sus amigos producen el estancamiento de las finanzas. El día en que renuncien al amor y se decidan a despilfarrar su dinero -poniéndose a consumir como occidentales- la economía mundial, irremediablemente, será otra.

Ojo, que se vienen los chinos”, nos previene el verdulero de nuestro barrio. “China es un gigante dormido”, advierten los economistas. Quizás la función de los chinos en el cosmos sea esta: la de ser temidos y esperados. Mientras tanto, los solteros de la China aguardan la llegada del amor con ardiente paciencia. Y, de esta manera, sostienen el equilibrio del mundo.

La Nación. Domingo 12 de junio de 2011

Comentarios