De la memoria como género fantástico

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Le pasó a García Márquez, nos pasa a todos. Gabo recuerda con toda claridad a su abuelo, el que luchó en la guerra civil. Lo ve sentado bajo la parra, con su escopeta de caza y sus botas. “Eso es imposible”, le dijo un día su madre. “Tu abuelo murió antes de que tú nacieras”. Todos tenemos recuerdos de nuestra infancia. La mayoría son falsos.

O al menos eso es lo que sostiene la doctora Peterson, de la Universidad de Terranova, en declaraciones a la BBC. Trabajando con niños de entre 4 y 13 años, les pidió que contaran sus recuerdos en varias entrevistas, a través de los años. "Los niños mayores se vuelven más consistentes con sus recuerdos a medida que crecen, pero los recuerdos más tempranos de los niños pequeños parecen cambiar y son reemplazados por recuerdos ocurridos a edades más tardías" explica la investigadora.

Proponemos algunos corolarios. Que nuestros recuerdos más antiguos podrían no haber sucedido. Que la infancia es, por sobre todas las cosas, un lugar imaginario. Que el proceso de nuestra vida consiste en la escritura de una gran novela, que habrá que quitar de los anaqueles de “Hechos reales” para colocarlos en los de “Ficción”.

Les deseamos una infancia feliz. Comiencen a imaginarla.

La Nación. Domingo 5 de junio de 2011

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