El misterioso poder del misterio

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Jamás seremos invitados a la reunión del grupo Bildelberg, a menos que seamos jefes de Estado o CEOs de alguna multinacional. Su lista de 130 invitados es secreta, aunque el Washington Post chismorreó que este año estuvieron Henry Kissinger, la reina de España, el presidente de Telecom, Franco Bernabé, y el director ejecutivo de Google, Eric Schmid. Se supone que el foro Bilderberg es un espacio “para que las elites occidentales intercambien ideas” con la confianza de aquellos que saben que nadie los mira. Jamás se ha contado lo que sucede durante esos cuatro días. Ante la ausencia de datos, proponemos dos modestas conjeturas.

Una: que la reunión del grupo Bilderberg es una cortina de humo, una maniobra de entretenimiento para distraernos de otra reunión -mucho más secreta- entre los verdaderos poderosos del mundo. Un misterio dentro de un misterio dentro de un misterio. Otra: que aquellos que sean invitados por primera vez se tropezarán con millonarios que juegan al chinchón y cotorrean entre sí acerca de camas solares, automóviles y corbatas, con esa vulgaridad propia de los poderosos. (Sí: todo poder tiene algo de vulgar). El último día recibirán un sobre. Lo abrirán. Dentro del sobre habrá un papel con un mensaje. Que dice “NO HAY MISTERIO”.

La Nación, domingo 19 de junio de 2011

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