mago
Cuando era chico nadie lo retaba. Ni siquiera se tomaban el trabajo de insultarlo. Por eso tuvo que aprender a retarse solo. Ahora contrata magos cachadores para su fiesta de cumpleaños.
El mago -un gordito barbudo y socarrón- lo obliga a ponerse una peluca larga y pelirroja para prestarle ayuda en un truco de magia, que consiste en quemar billetes de cien pesos. Los invitados se ríen. Pero son risas incómodas, nerviosas y estentóreas. Cada uno de ellos, mentalmente, le está pidiendo a su Dios que el mago no lo elija para participar en el próximo truco. Mientras tanto, el mago insolente hace chistes subidos de tono acerca de la esposa y la hija adolescente del cumpleañero, allí presentes. El dueño de casa sonríe a reglamento. Su sonrisa es una mueca hierática. Las bromas del mago van recorriendo sus miedos más profundos. Podría quitarse la peluca e irse. Pero pagó mucho dinero por esto, y va a disfrutarlo.
“¡Qué gracioso que estuvo el mago!”, comentan los invitados, después del brindis. Y le piden el número de su celular porque quieren contratarlo para otras fiestas. Pero el dueño de casa cree que no ha recibido bastantes burlas. Por eso, a la otra noche, se va con su esposa y su hija adolescente para ser insultado en un espectáculo de stand up comedy. Se sientan en la primera fila.

viernes 2 junio de 2011 - año 11 - número 506 - día de la mielina


lo insoportable
la gente que cree que si no pensás como ellos es porque sos un imbécil o porque te engañaron.

actividades de la Fundación Solargento
“la creación de personajes reales mediante inseminación natural” taller literario teórico práctico.
mira vos, che
el sitio web de las fotos familiares que deberías haber quemado.

biografía en Haiku
quise florecer como el cerezo
pero no hubo caso:
soy un hombre.

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