La conspiración de los electrodomésticos

 

lavarropas

Raza humana: ya no basta con temer al tsunami, al tornado y al terremoto. La verdadera amenaza se encuentra en nuestro propio hogar. Hace unos días, una oficina de la OMS sugirió que "necesitamos estar atentos ante la posibilidad de que exista un vínculo entre teléfonos celulares y riesgo de cáncer". A las dos semanas, científicos de Cleveland detectaron “una correlación directa entre las horas de uso diario del teléfono celular y la alteración en la cantidad y movilidad de los espermatozoides”. Y la BBC nos alertó acerca de un hongo que se aposenta en lavarropas, lavaplatos y cafeteras. “Pueden causar infecciones en seres humanos sanos”, advirtieron. “Y nuestros lavarropas pueden estar enfermándonos”.

¿Empezó una lenta y solapada guerra entre los artefactos eléctricos y sus creadores? ¿Terminator está a la vuelta de la esquina? Yo hablaría más bien de una trágica historia de amor no correspondido, como la del monstruo del Dr. Frankenstein con su hacedor. Es probable que, en ese abrazo que nos damos, su cariño nos esté matando lentamente. Pero no busquemos maldad en ellos: son seres estúpidos, que solo saben hacer lo que se les ordena. Y heredarán la tierra. Aunque no sabrán qué hacer con ella.

La Nación. Domingo 3 de julio de 2011

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