En compañía de lobos

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Tres millones de años no son nada, al menos en la historia de la evolución de nuestra especie. Y -con perdón de los que creen en el progreso humano- la verdad es que hemos no cambiado tanto. Es posible que el hombre de las cavernas pueda enseñarle algo al tipo que compra dólares en la City.

Al menos eso es lo que piensan varios historiadores y antropólogos europeos. En estos días, el “Congreso de Interacciones entre homínidos y carnívoros durante el Pleistoceno” (largo título, imprescidible leerlo entero) se reunió para estudiar la colaboración entre el lobo y el homo erectus. Dos carnívoros sociales que entablaron una alianza a pesar de ser competidores. "¿Cómo solucionaban los carnívoros un momento de crisis? Con diferentes modelos sociales. Las hienas son muy matriarcales, los lobos muy jerárquicos, los licaones (perro salvaje africano) igualitarios: se mueven en clanes. Hoy el problema es de dinero y quizás podríamos ser cooperantes, como lo fueron los lobos" sostiene Jordi Rosell, organizador del congreso.

Podemos elegir el modo de sobrellevar la crisis. Como nuestros viejos socios, los lobos. O como hienas o perros salvajes. Somos la única especie sobre la Tierra que tiene la posibilidad de elegir a sus ancestros.

La Nación, domingo 20 de noviembre de 2011

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