El templo de los que creen que no

templo

El filósofo y escritor Alain de Botton está recaudando fondos para levantar un templo dedicado al ateísmo en el centro financiero de Londres. El edificio medirá 45 metros de alto y su estilo replicará al de las viejas catedrales. Cada centímetro del interior de su torre cónica representará un millón de años y una estrecha banda de oro, de no más de un milímetro, ilustrará la cortísima existencia del hombre en el planeta.

Pero el proyecto ha despertado una polémica entre los distintos bandos de la increencia. De Botton propone celebrar allí una nueva forma de ateísmo positivo: un templo al humanismo que ilustre el lugar del hombre en el universo. "Lo que espera alcanzar, se podría lograr con una visita al Museo de Historia Natural, o al de Ciencias, y se evitaría el gasto de dinero", discute Richard Dawkins, otro ateo prominente.

Todavía falta recaudar la mitad de la cifra necesaria. Quizás el ateísmo (ese inmenso espacio dentro de cual caben toda clase de convicciones) termine encontrando su espacio de devoción en la zona bancaria de Londres. Todas las formas de creencia, -incluyendo la de aquellos que creen que no creen en nada- necesitan de sus propios himnos, sus gestos y sus liturgias.

La Nación. Domingo 5 de febrero de 2012

Comentarios

El problema, sres la nazión, es que el ateísmo no es una forma de creencia. Muy por el contrario, es un desconocimiento: un no conocimiento. Y el conocimiento está basado en la RAZÓN, MAL QUE LES PESE...