El lado oscuro de la felicidad

felicidad4

“Sea feliz”, exigen a coro los publicistas, los psicólogos, y los gurúes. Ya se sabe, de Borges en adelante, que no hay peor pecado que no haberlo sido. Pero la Dra. Iris Mauss, del Laboratorio de Control de las Emociones de la Universidad de Denver, viene a discutir este mandamiento. “La experiencia y la búsqueda de felicidad no siempre son beneficiosas”, dijo la invitada a la Segunda Jornada Internacional de Neurociencias, que se realizó en Buenos Aires este viernes.

No es que Mauss esté en contra de la felicidad. Es que el exceso de felicidad supone un déficit de emociones negativas como el miedo, la ira y la culpa, que muchas veces son reguladoras del comportamiento y protectoras de nuestra vida. “La gente que siente un alto grado de felicidad puede no ser tan creativa ante los problemas. (…) Y un grado excesivo de emociones positivas puede conducirla a consumir drogas, manejar de manera imprudente o gastar los ahorros de toda la vida en un instante”.

Seguiremos buscando la felicidad, aunque mantenga esa costumbre de desaparecer ni bien se la reconozca. No importa. No la queremos pura ni la queremos toda. Y, junto con ella, reclamamos nuestro derecho a un poquito de tristeza.

La Nación, domingo 18 de marzo de 2009

Comentarios