Yo quiero ser superhéroe

zetaman

Es un mal momento para ser superhéroe. Vivimos en tiempos del "héroe común", esa contradicción de términos. Los comerciales de cerveza nos juran que mentirle a una novia -para irse a jugar al fútbol con los amigotes- es un acto heroico. Y se supone que todos somos los héroes de algo; pero, si todos somos héroes, ninguno lo es.

La vida superheroica no es fácil. Toda persona que quiera entrar al mundo del superheroísmo debe tener una motivación desinteresada, hechos heroicos comprobables, un buen nombre y un buen traje. Estos es lo que exige el Registro Mundial de Superhéroes, una organización norteamericana que reúne a los que respondieron al llamado de la lucha contra el Mal. En su sitio web www.worldsuperheroregistry.com podemos conocer al canadiense Polar Man, que recorre las calles con una pala. A Flecha Negra, una chica inglesa que se dedica a defender animales. Y a Superbarrio, de la ciudad de México, que usa un traje idéntico al de nuestro Caballero Rojo. En Buenos Aires tenemos a Menganno, un enmascarado que organiza talleres de superhéroes para niños.

Estamos a favor de todos ellos. Pero sospechamos (¡ay!) que la proliferación de estos trajes coloridos es la demostración de que los héroes nos abandonaron. Así como sabemos que el exceso de Papanoeles en las calles, cada Navidad, son la prueba de su inexistencia.

Mariano Nicolás Donadío

viernes 23 de marzo de 2012 - año 12 - número 537 - día del bisbiseo

lo insoportable
Odio lo difícil que se hacer poner botellas vacías de pepsi en una bolsa sin que se salgan. Sí, me enoja cualquier cosa.

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“es lo mismo pero no”: taller de plagios y resignificaciones escritas.

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