Te tomo la palabra

 

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“Este es el palito de abollar ideologías”, decía Mafalda en los 70 señalando al machete del policía. Cuarenta años después, un grupo de científicos japoneses acaba de inventar la pistola que imposibilita el habla.

El aparato no rompe las palabras, ni se las roba: simplemente, las retrasa. Consiste en un micrófono direccional con un pequeño parlante detrás. Cuando apuntamos al hablante indeseado con el micrófono, sus palabras le son devueltas con un retraso de 0,2 segundos, tiempo suficiente para confundirlo, hacerle perder el hilo de su discurso, generarle desconcierto y molestia. Los médicos llaman Delayed Auditory Feedback (DAF) a esa frustración del que no puede decir la cosa a la misma velocidad en que la dice ni completar frases comprensibles.

La pistola del DAF no produce daño físico. Recomiendan su uso en bibliotecas y sitios silenciosos. O para silenciar a una persona que no respeta su turno de hablar. Se nos dirá que todavía hace falta su invento inverso: el aparato que hace hablar a los que no quieren. Uno que sea capaz de sacarle alguna palabra a los tímidos y a los silenciosos. Pero no es necesario: para eso existen Facebook, y Twitter, y todas las redes sociales.

La Nación. Domingo 8 de abril de 2012.

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