Leyenda de Mohammad, el talibán ingenuo

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En otros tiempos, la historia del comandante Mohammad Ashan hubiera sido un relato contado entre amigos alrededor de una fogata, durante las frías noches del desierto. Hoy circula por la Web, que es a la vez el contador del cuento, el cuento y la fogata. Escuchémosla.

Mohammad Ashan era un comandante talibán de nivel medio-bajo. Vivía en el sudeste de Afganistán, en la provincia de Paktika. No era un conductor carismático ni tenía demasiada gente a su cargo en su célula terorista, pero se daba maña con los explosivos caseros. Su especialidad eran los ataques a objetivos afganos y norteamericanos. Cuando se volvió lo suficientemente molesto, las fuerzas de ocupación norteamericanas pusieron un precio por su captura: cien dólares. En cuanto Ashan se enteró de la oferta se dirigió al primer puesto de control para entregarse y exigir la recompensa por la captura. Hoy permanece como prisionero de la OTAN. Y no: sus captores no quisieron darle el dinero que pedía.

Una risotada recorre las fogatas nocturnas de Afganistán y se amplifica hacia el mundo entero. Aprende a reconocer cuánto vales, dice alguien en Hong Kong. Nosotros agregamos: no te empaquetes para regalo de tus enemigos.

Mariano Nicolás Donadío

viernes 11 de mayo de 2012 - año 12 - número 542 - día del astrakán

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