Por una cerveza

Bondcerveza

Una noticia conmueve a los mundos de la cinefilia, el espionaje y la borrachería: James Bond abandona el dry Martini, su trago preferido, y se pasa a la cerveza. El coctel potente y sutil -la propia imagen de Bond hecha trago- va a estar ausente en la próxima película de nuestro agente favorito. Vamos a verlo apurándose una pinta de cerveza Heineken, elemental, franca y proletaria.

¿El agente al servicio secreto de su Majestad se ha vuelto un héroe de la clase obrera? No exageremos. Daniel Craig (la última encarnación de Bond en la Tierra) nos pide algo de comprensión: "tenemos relaciones con un gran número de compañías comerciales como Heineken para que poder hacer nuestra película. Es simple, sin ellas, no podríamos hacerla. Es desafortunado, pero así es".

La persona que siga la huella de esta confidencia, terminará encontrando una verdad más grande y más terrible. Bond no sirve a la reina de Inglaterra sino a las empresas auspiciantes. Su misión no es defendernos de megalómanos antipáticos, sino obtener rentabilidad. “No es la paz mundial”, nos susurra entre líneas: “es la economía, estúpidos”. Todavía es muy temprano para medir las consecuencias mundiales de esta confesión.

La Nación. Domingo 22 de abril de 2012.-

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