Dónde estás, auto de mi vida…

Russell Ebay

Un día compró su primer auto. Al otro día conoció a la mujer de su vida y lo usó para llevarla a dar un paseo. El joven Robert Russell, de Filadelfia, parecía estaba viviendo en el guión de una publicidad. No conocemos el nombre de la chica pero sabemos que el auto era un Austin Healey blanco, modelo 67. El problema fue que al tercer día alguien se robó su coche deportivo. Estamos en 1970: recuerden esta fecha.

Russell se casó con la chica y nunca olvidó a ese auto. Lo sentía como se siente al diente ausente; como hoy seguimos escuchando vibrar nuestro celular extraviado. Cada Austin blanco que se cruzaba en su camino podía ser el Austin perdido. Cuarenta y dos años después, la metódica testarudez de Robert tuvo su recompensa. En eBay, un hombre de Los Ángeles había puesto en venta ese mismísimo auto: Russell lo reconoció por la patente y cruzó los Estados Unidos con su esposa para ir a buscarlo.

Si los coches deportivos también pudieran emocionarse, estaríamos ante la escena más conmovedora. Ante un sueño cumplido: el del reencuentro con el juguete extraviado, la mascota perdida, la canción olvidada. La comprobación -llevada hasta el extremo- de que nada en nuestra historia desaparece totalmente.

La Nación, domingo 22 de jylio de 2012.

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