No me mires, y no dejes de mirarme

Teatro2

La idea de que el mundo es un gran teatro es tan antigua como el teatro mismo, y casi tan vieja como el mundo. Tampoco es novedad que cada uno de nosotros elige hacer con su vida una comedia, un melodrama, una tragedia o una épica. Lo nuevo es la llegada de otro género -el reality show- a nuestra percepción de la realidad.

El doctor Joel Gold, profesor de psiquiatría de la Universidad de Nueva York, está reconociendo un nuevo tipo de paranoicos: los que creen que están siendo perseguidos por las cámaras de un reality. Llama “síndrome del Truman Show” a esa nueva patología, en la cual el sujeto cree que su vida es trasmitida para el entretenimiento de otros. “Él paciente cree yo no soy un psiquiatra sino un actor interpretando ese papel”, agrega.

Seamos comprensivos con los trumaníacos. Ellos tienen miedo de ser los personajes de un show ajeno. Nosotros -la generación de Facebook y de Twitter, de las cámaras callejeras que filman y las conversaciones telefónicas que se graban- tenemos un miedo inverso. Sabemos que somos los personajes de nuestro propio espectáculo. Que la mirada ajena nos regala la existencia. Por eso queremos dar un buen show: porque tenemos miedo de que no nos mire nadie.

La Nación. Domingo 8 de julio de 2012

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