Señor Tweety, ¿jura decir toda la verdad?

Tweety

Los seres imaginarios no fueron hechos para andar por nuestro mundo; este es un lugar hostil para ellos. Cada muñeco tamaño natural de un personaje de dibujo animado que pasea por los shoppings carga con esta maldición: ser la mala representación corporal de una idea. Y desde que la Justicia italiana citó a declarar al canario Tweety, al ratón Mickey, al pato Donald y a Daisy, las relaciones entre ambos universos parecen estar empeorando.

Esta es la historia: para resolver una cuestión de falsificaciones de juguetes, el tribunal de Nápoles citó a su fabricante. En la lista de testigos, alguien incluyó… a los personajes de los dibujos animados que aparecían en los envases. "Estamos sumamente contentos de que los hayan considerado como personas reales” dijo la abogada de Disney, Cristina Ravelli. “Eso es lo que buscamos permanentemente".

Quizás haya sido un error de oficina, pero los errores (dice el psicoanálisis) no son casuales. Quizás el niño interior del fiscal napolitano quiso usar a su tribunal como escenario para la reconciliación entre el mundo de la fantasía y el de la realidad. Es una suerte que ni Daisy, ni Tweety, ni Donald, ni Mickey, se hayan presentado a declarar.

La Nación, domingo 1º de julio de 2012

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