La dieta del escándalo

Escándalo

En nuestra dieta informativa, nos alimentamos con un escándalo cada día y medio. Le estamos tomando el gusto y buscamos noticias que nos ayuden a escandalizarnos mejor: una estrella que conduce borracha, un fraude al fisco, una infidelidad entre famosos. Por eso es extraño que un escándalo como el de los productos orgánicos -la comprobación de que no son más nutritivos ni ofrecen más sanos que los alimentos convencionales- no haya recibido la atención que se le debiera dar.

Un estudio de la prestigiosa revista norteamericana Annals of Internal Medicine comparó la composición de 240 productos orgánicos y encontró que la cantidad de vitaminas de ellos era similar a la de los alimentos convencionales. Que los niveles de nutrientes eran similares. Y que no había evidencia de que una comida fuera más sana que la otra.

Derribamos a un mito de estos todas las semanas; no es este el problema. El problema es que -noticia tras noticia- nos volvemos cada vez más suspicaces. El problema es esa desconfianza que nos atraviesa por entero. Desde nuestros estómagos -que se saben engañados- al resto de nosotros. Escándalos alimenticios y desconfianza visceral. El pan nuestro de cada día.

La Nación, domingo 9 de septiembre de 2012

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