Amor en licitación

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En materia de esposas, los gustos de los multimillonarios chinos son corrientes, y hasta vulgares: buscan mujeres dulces, sencillas e inocentes. En Cantón, el Club para Inversores Solteros de China (CISC) organizó un gigantesco casting para encontrarle mujer a treinta y dos de sus miembros, demasiado ocupados en sus trabajos como para buscarlas por sí mismos. Va a ser una competencia reñida: ya se presentaron 27.000 aspirantes.

“Hay muchas mujeres lindas a mi alrededor y me gustan, pero no para casarme. Lo que busco es una buena esposa y buena madre para mis hijos”, protesta uno de los socios del club. Uno de sus compañeros ha llegado a pagar 800.000 dólares para recibir un trato preferencial en la búsqueda de esa mujer.

Esta mezcla de elección amorosa con satisfacción del cliente tiene su contrapartida en la cantidad de academias y seminarios para mujeres en la que se les enseña cómo atrapar a un millonario. ¿Sabrán convertirse en flores sencillas y dulces para el amor de sus potentados? ¿Podrán aprender a ser inocentes? No es imposible: basta con sonreír repitiendo este mantra -“las cosas son así, y siempre lo serán”-, a lo largo de toda la jornada.

La Nación, domingo 16 de septiembre de 2012

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