El cumpleaños de la sonrisa de tres caracteres

Cada generación elige una clase de sonrisa diferente. Entre la boca -apenas curvada- de San Martín y la dentadura plena de Gardel caben un siglo y un mundo entero de distancia. ¿Hay una sonrisa que defina nuestra época? Sí, y en estos días acaba de cumplir treinta años: la sonrisa del emoticón.

El gesto más reproducido de nuestro tiempo surgió de una charla online entre físicos. Alguien escribió algo en broma, pero fue tomado en serio. Hubo confusión y malentendidos. "Propongo que la siguiente secuencia de caracteres sirva para indicar una broma: :-)" sugirió el profesor en informática Scott Fahlman. Y este chiste entre nerds comenzó su largo camino: de la lista de correo a las universidades, y allí al mundo…

Fahlman jura que no recibió ni una sola moneda por su idea. No le importa: dice que ese emoticón es su regalo al mundo. Que con él se ha enamorado gente y confortado a amigos lejanos. Nuestra generación eligió al emoticón como su forma preferida de sonreír, esa que nos explica: somos gente de sonreír mucho y sintéticamente. Con sonrisas indubitables, breves, exactas y fugitivas.

La Nación, domingo 14 de octubre de 2012

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