Ferranti Mark 1, la computadora romántica

“Ferranti Mark I, la computadora que escribe cartas de amor” podría ser el nombre del personaje de una historieta de Liniers. Pero existió: fue la creación de un pionero en ingeniería de software, Christopher Strachey. En 1952, el inglés desarrolló su artefacto -un bodoque de metal alimentado con algunas palabras como “corazón”, “luna” y “deseo” y algunas reglas de sintaxis- que entregaba como producto unas breves cartas de amor, escritas en forma aleatoria.

David Link, un discípulo lejano de Strachey, pasó años de su vida tratando de restaurar a la computadora poeta. La semana pasada presentó un resucitado Ferranti Mark I y ganó el premio Tony Sale a la mejor iniciativa de conservación histórica de una computadora. El artefacto fue comprado por un museo de arte de Londres, y es hoy un suceso de público. ¿Pedir orientación amorosa a una computadora de los años 50? Todo amor es retro: cuando amamos, nos volvemos anacrónicos. Siempre amaremos con referencias, historia y añoranza. Amar es mirar hacia atrás, con nostalgia.

La Nación, domingo 21 de octubre de 2012

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