La épica secreta del héroe pusilánime

El cine -que es capaz de construir épicas con reyes tartamudos- va a tener que esmerarse mucho para contar la historia de David Hemler, el héroe temeroso.

David trabajaba para la Fuerza Aérea estadounidense. En 1984 desertó en Alemania porque no estaba de acuerdo con la política reaganiana de llenar a Europa de misiles. Pensó en irse por un tiempo. "Quería que lo entendiesen como una forma de pedir ayuda, de hacerle entender que no me sentía bien". Y se fue, pero no volvió. Adoptó el nombre de Hans Schwarts, se escondió en Suecia, se casó dos veces y tuvo hijos. El débil y anodino David permanecía en la lista de los diez fugitivos más buscados de Estados Unidos. Hace unos días se animó a contar su historia a su mujer, a sus hijos y al mundo.

No hay moraleja ni inspiración en esta historia, la de un sujeto gris y medroso que perseveró en la desaparición hasta que se cansó de hacerlo. Pero deberíamos abrazarlo: David Hemler se parece a la clase de héroe que solemos ser. Un campeón pusilánime. De aquellos que prefieren huir cuando se los obliga a aquello que preferirían no hacer.

La Nación, domingo 23 de septiembre de 2012

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