La larga marcha de los automovilistas iracundos

¿Que lo importante no es la meta sino el camino? Jamás le digas algo así a un conductor paulista. El tráfico de la ciudad de Sao Paulo es una de las peores cosas que ha inventado la vida moderna. Un viernes, en la hora pico, la cola de automóviles para salir de la ciudad puede extenderse a lo largo de 180 kilómetros. La ruta está sembrada de luces rojas que se prenden y se apagan a medida que los conductores avanzan y frenan de forma constante, en un viaje que puede demorarse varias horas. Hay radios especialmente dedicadas a los viajeros inmóviles.

"Es como una guerra, porque todo el mundo se vuelve egoísta cuando está detrás del volante", señala Victoria Ribeiro, periodista de una de estas radios. Imaginemos cientos de miles de personas encerrados durante cuatro horas diarias en sus automóviles. A merced de la radio y las opiniones de periodistas indignados. Detestando al conductor de atrás, y al de adelante. Es increíble que en ese mar de automóviles, todavía, no hayan estallado revoluciones.

La Nación, domingo 7 de octubre de 2012

Comentarios