Nacer con una lotería bajo el brazo

Cada vez que la noruega Hege Jeanette Oksnes tiene un bebé, un miembro de su familia se gana la lotería. Ella inició esta costumbre ganándose el primer premio al tiempo que nacía su primer hijo. Después le llegó el turno a su padre, Leif. Y hace unos días su hermano Tord se trajo el premio a su casa. Tres bebés y casi cuatro millones de dólares ganados es el saldo (provisional) de los últimos años de la familia Oksnes.

“Todavía me quedan tres hermanos que no han ganado nunca”, sonríe nuestra heroína, guiñando un ojo. Hege, de 29 años, sería una bella representación nórdica de la fertilidad: tiene ojos claros, un rostro de vikinga y un cuerpo con una redondez geométricamente perfecta.

Leemos esta noticia desde nuestra sana envidia: una envidia fuerte, robusta y rozagante. Hege ha sido bendecida por la suerte, esa diosa que nunca podemos llamar cuando la necesitamos. Porque de la suerte solo sabemos que es redundante. La riqueza frecuenta los barrios ricos. La fortuna ama a los afortunados.

La Nación, domingo 30 de septiembre de 2012

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