Todos somos Luther Blissett

Lo sabe el jamaiquino Luther Blissett: la posteridad es injusta, y es probable que todos seamos recordados por una ridiculez.

Luther hizo carrera como futbolista. Ingresó al club inglés Watford y fue uno de los primeros jugadores negros en usar la casaca inglesa. En 1983, el Milán lo compró por un millón de libras. Fue una mala temporada. A los seis meses lo vendieron por la mitad de su precio. Luther volvió a jugar para el Watford, y se retiró aplaudido de la cancha. Pero en Milán, cada vez que alguien erra un gol, la hinchada grita “Luther Blissett”.

En los años 90, un grupo de artistas italianos empezó a difundir noticias falsas con el nombre de nuestro jugador. Se llamó “Luther Blissett” a ese tipo de farsas. Y -diez años antes de la aparición de Anonymus- Italia se llenó de Luther Blissetts. "Cualquiera puede ser Luther Blissett, simplemente adoptando el nombre Luther Blissett. Sé Luther Blissett", decía un Manifiesto. Hoy el futbolista jamaiquino es el emblema de ninguna cosa en particular. Un nombre que no señala a nadie. Un símbolo vacío de cualquier cosa. De ahí su éxito.

La Nación, domingo 14 de octubre de 2012

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