Sonrían: están siendo fotografiados



Ella tiene tres años. Abraza a su hermanito de uno, mira a su madre y ordena “¡sacamos una foto!” Y su padre - David Zweig, un columnista del New York Times- la observa y se pregunta: ¿no deberíamos sacar menos fotos de nuestros hijos?

Estamos ante la generación más fotografiada de la historia: los hijos del celular con cámara, los rehenes de la obsesión fotográfica de los adultos. Zweig recuerda con felicidad los años de infancia sin cámaras por delante y lamenta esta vida vivida como una infinita sesión fotográfica. “La vida de nuestros niños está documentada como nunca antes. Ellos, de alguna forma u otra, tienen la conciencia de estar actuando un escena mas que, sencillamente, estando”. 

Pero no solo se trata de nuestros niños. En estos tiempos, todos sonreímos porque estamos siendo filmados. Vivimos entregados a las miradas amorosas o vigilantes de las cámaras. Sobreactuamos nuestras existencias. Tal vez sea cierto -como dicen los aborígenes- que con cada foto se nos roba un poco de alma.

La Nación. Sábado 11 de septiembre de 2012.-

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