Generación Sandy



Hay que ver, en estos días, lo que es la alegría de los vendedores de pañales, y de cochecitos de bebé, y de ropa para niños de la ciudad de Nueva York. Los centros ginecológicos están recibiendo un 30 % más de consultas. “Nos preguntamos qué estaba pasando. Y lo entendimos cuando miramos los partos previstos para finales de julio y principios de agosto, que es cuando nacerán los niños concebidos durante el huracán Sandy”, declaró la enfermera Linda Roberts.

El huracán Sandy pasó por la zona en octubre del año pasado, dejando a toda la región sin luz ni trasporte. La unión del invierno con el viento huracanado y las inundaciones convirtieron al estado en una zona de peligro. El incremento de los embarazos es la respuesta al miedo de esos días. La cercanía de la muerte es un afrodisíaco potente.

“No vamos a tener hijos porque este es un mundo demasiado peligroso”, solemos oír. Pero el inminente nacimiento de “los hijos de Sandy” discute esa creencia: tenemos hijos porque es un mundo peligroso. En medio del huracán nos abrazamos, nos amamos y engendramos vidas. En esos momentos le damos a la muerte la más primaria de las respuestas. 

Domingo 10 de marzo de 2013.-

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