El gimnasio cerebral del olvido


Para algunas cosas de nuestra vida, un olvido claro y honesto; eso lo que quisiéramos. No como el del bolero y el tango, esos que gritan su voluntad de olvidar para recordar mejor. La publicación científica Journal of Neuroscience tiene una buena noticia para los defensores de la amnesia: se puede olvidar un recuerdo, si se lo intenta lo suficiente.

El grupo de neurólogos, dirigidos por el vasco Kepa Paz-Alonso, estudió una red de regiones cerebrales que funcionan con la capacidad de suprimir memorias. Esta red se pone en actividad cuando su dueño inhibe recuerdos intencionalmente. Si esa conexión es fuerte, se tiene una mayor posibilidad de olvidar. La desmemoria voluntaria podría ser una cuestión de ejercicio cerebral.

Mientras Kepa y sus amigos siguen investigando (“este descubrimiento nos permitirá desarrollar estrategias de control de la memoria”, prometen, entusiasmados) recordemos que el olvido es una ocupación penosa, aventurada, y que exige empeño y trabajo. No lo pidamos con ligereza.

La Nación, domingo 14 de abril de 2013.-




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