El mercado laboral de las Barbies

La oferta en el catálogo de las muñecas Barbie es amplio: en su línea “Quiero ser…” tenemos más de 130 modelos entre las que hay guardianas de zoológico, niñeras o diseñadoras de indumentaria. Pero la Barbie arquitecta y la ingeniera en computación son más caras que la guardiana de zoológico y la atleta. Es extraño, porque las rubias flacuchentas, en sí, son idénticas: solo varían los accesorios de cada modelo, que no representan un costo significativo.


Matthew Notowidigdo, un economista de la Universidad de Chicago, estudió el por qué de las diferencias de precio entre los modelos de la muñeca. En una nota publicada en The Economist, explica: “la variación  de precios explota las esperanzas que tienen los padres de que las niñas sean, de grandes, lo que eligieron de niñas. Las muñecas más caras hacen los trabajos que los padres más ricos –y por lo tanto dispuestos a pagar más– quisieran que para sus hijas”.  No esperemos revoluciones nacidas en la casita de las Barbies, ese mundo en el cual el cual las niñas reproducen las rutinas y los rituales del mundo de sus padres.

La Nación, domingo 7 de abril de 2013.-

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