La primavera de los egoístas


 

Alégrense, perversos de este mundo: estos son buenos tiempos para serlo. La vida les sonríe y sus esfuerzos por desviarse de la norma ya no son necesarios. El psiquiatra francés Dominique Barbier, autor de La fabrique de l'homme pervers (La fábrica del hombre perverso) sostiene que la actual sociedad de consumo es el campo perfecto para el crecimiento de esta patología, porque dentro de ella nos convertimos en “perversos ordinarios”.

En esta clase de sociedad la relación con el otro es utilitaria. Nos convertimos en vampiros que toman al prójimo como su objeto de placer y le quitan la vida. “El otro, muy frecuentemente, no sería más que un objeto en una estrategia de felicidad en sentido único o de reparación de un ego mal construido. Los individuos son impulsados a buscar, cada vez más, el goce egoísta e inmediato”, explica Slate.

¿Qué pasaría si esta desviación de la norma se convirtiera en la norma? Nos veríamos obligados a construir comunidades de semejantes que se cuidan y se ayudan. Un verdadero dislate, para tiempos egocéntricos.

La Nación, domingo 20 de abril de 2012.-

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