Requiem por una palabra demasiado larga



Era el dinosaurio de las palabras, demasiado grande y demasiado lujoso para vivir este mundo. El vocablo alemán Rindfleischetikettierungsüberwachungsaufgabenüber-tragungsgesetz  -que significa “ley para la transferencia de tareas de supervisión en el etiquetado de la carne vacuna”- dejó de existir oficialmente la semana pasada. Las palabras suelen morirse de muerte natural, por negligencia o falta de fe en ellas. En este caso, el parlamento regional alemán decidió deshacerse de la empeñosa palabra derogando la ley que la sostenía.

Todas las semanas nacen palabras nuevas; todas son cortitas y de una sola nota. Desde la semana pasada, nuestro trabalenguas alemán ha pasado a ser propiedad de los filólogos y los etimólogos, esos anticuarios del verbo. Damas y caballeros: la extrañaremos, aunque solo la hayamos conocido para verla irse. Nos acompañarán en nuestro duelo una pequeña multitud de jugadores del ahorcado alemán y del “dígalo con mímica”. Cuando una palabra se va, desaparece un sonido único, una entonación, un modo de decir, un pedazo de aire.

La Nación, domingo 16 de junio de 2013.-

Comentarios

Barullo dijo…
Las siglas dominarán el mundo.