Sabine Moreau, la santa patrona de los despistados



La fama en la web es breve pero ancha. El relato del viaje de Sabrine Moreau -la belga que quiso ir a Bruselas y apareció en Croacia-  acaparó la atención del mundo entero durante unos minutos. Antes de que la marea del olvido termine por comerse esta historia, hagamos un repaso y aventuremos algunas conclusiones.

Sabine tenía que hacer 61 kilómetros de viaje en coche. Siguió las instrucciones de su GPS. La travesía, que debería haber durado un par de horas, se alargaba. “Vi señales en francés y luego alemanas: Colonia, Frankfurt… pero preferí no hacerme preguntas. Estaba distraída”, explica. Dos días y 1459 kilómetros después, se decidió a llamar a su hijo desde Zagreb; se había dado cuenta de que ya no estaba en Bélgica.

Que la gente trivial se ría de Sabine; a nosotros nos conmueve su tecnofilia. Sabina es un signo de nuestra modernidad, porque la fe en su GPS la hace descreer de la realidad que se despliega fuera de su auto. A los que la critican por irse a perder tan lejos, les respondemos que cualquier lugar (cercano o lejano) es bueno para estar extraviado. 


Mariano Nicolás Donadío

Viernes 7 de junio de 2013 - año 13 - número 587 - día de la pareidolia

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