Aprender a insultarnos



Si se avanzó tanto en la definición de la inteligencia, tendríamos que hacer el mismo esfuerzo en determinar la estupidez, sus alcances y sus límites. Estamos usando palabras como “idiota”, “imbécil” y “tarado” con toda ligereza, como si fueran una misma cosa.

En Estados Unidos la costumbre no es muy distinta. En un castigo que nos hace recordar a los tiempos de la Colonia, un hombre llamado Richard Demeron fue sentenciado a permanecer tres horas al día, durante una semana, frente a la estación de policía de Cleveland mostrando un cartel en el que reconoce: “pido perdón al oficial Simone y a todos los oficiales de policía al ser un idiota y llamarlos al 911 para amenazarlos de muerte.” Demeron dice que actuó bajo los efectos del alcohol y se muestra arrepentido de su acción.

Eso no es idiotez, protestamos nosotros. Llamamos idiotez a un montón de cosas distintas: la soberbia, la grosería, la falta de cuidado, la maldad lisa y llana. Ciudadanos: ya que perdemos tanto tiempo en denigrarnos, aprendamos a hacerlo con propiedad. 

La Nación, domingo 8 de septiembre de 2013.-

Comentarios

Anónimo dijo…
Te olvidas de citar:
La frustracion
La envidia
La codicia
La obsesion
La perseverancia a hacer mal todos los dias!
La humillacion
La barbarie
Y TANTO MAS.. sin palabras!