Pedagogía de la sorpresa


El hábito enseña, pero la sorpresa azuza a la memoria. Un grupo de científicos argentinos del Laboratorio de Memoria del Instituto de Biología Celular y Neurociencia descubrieron que, cuando un cerebro recibe estímulos inesperados, todo lo aprendido durante ese período se recuerda por más tiempo.

Haydée Viola, directora de este equipo de la UBA, relata una experiencia con 1.600 alumnos de entre siete y nueve años: aquellos que realizaron una actividad sorpresa antes o después de la clase retuvieron 60% más de lo aprendido que quienes no realizaron esa actividad inesperada.

El éxito de la pedagogía de la sorpresa es quizás la explicación secreta de los finales sorpresivos, ese mal obligado en las películas de los últimos tiempos. A partir de ahora no nos enojaremos cuando un giro de guión da vuelta al relato como si fuera un guante: es una medida pedagógica. “Hijos míos”, se nos dice, “las cosas nunca son como ustedes creen. Recuerden eso. No vayan a olvidarlo.”

La Nación. 1º de septiembre de 2013.-

Comentarios

yo y mis otras yerbas dijo…
nice