Adios, Kombi, adios.


Después de 64 años, y en un par de meses, Volkswagen Brasil va a dejar de fabricar su camioneta Kombi. Cuando se va el signo de una época, es como si toda esa época se fuera. Esto significa el final de una era de hippies que atraviesan rutas polvorientas al rimo de la psicodelia, de camionetas escolares llenas de pequeños Marcelos Marcote y Andreas del Boca, de artistas de la legua que van de pueblo en pueblo.

Hacía tiempo que Brasil era el único lugar en el mundo que seguía produciendo Kombis. En Alemania no se fabrica desde fines de los 70. Pero las nuevas reglas de seguridad para automotores brasileños impiden que se siga fabricando. Se la considera insegura porque expone demasiado al conductor y no permite doble bolsa de aire y frenos antibloqueo.

La Kombi pasará a formar parte del club de la extinción, ese que une al último de los mohicanos con la última curda y el último emperador. Y a vivir del prestigio de aquello que se está yendo. Nadie rebaje a elegía ni a nostalgia estas palabras. Todo, en este mundo, nos termina abandonando. Algún día, nosotros abandonaremos todo.

La Nación, domingo 6 de octubre de 2013.-

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