Unos pocos recuerdos irrelevantes


Fui (entre otras cosas) boy scout, bailarín de charleston, cinturón amarillo de judo, miope, turco de conventillo, verdulero por un día, chico de parroquia, donador de apéndice, vendedor de panchos, Simón el Cireneo, votante de Bordón, misionero y presentador de banda pop.

Aprendí a atarme los cordones de los zapatos a los doce años. Puedo estar días enteros con los zapatos desatados sin caerme. Mucha gente lo ve como algo perturbador; me para en la calle para decirme “tenés el cordón desatado. Te vas a caer”.  Yo les respondo “Sí.”

Dibujaba bien, pintaba mal. Con mi desprolijidad innata arruinaba todos los trabajos con témpera, los círculos cromáticos y los espectros lumínicos en papel canson. En Dibujo aprovechaba la primera mitad del año (dibujo) para juntar notas, y me desbarrancaba durante la segunda.

Siempre tuve simpatía por la gente con anteojos. Son mis héroes. Siempre fui más de Vilma que de Daphne. Más del Pitufo filósofo que del papá Pitufo. Más de Clark Kent que de Superman.

La biblioteca de mi secundario tenía la colección completa de “CAPÍTULO, la historia de la literatura argentina”. Un fascículo y un librito. Los fui leyendo desde primer año. Metódica y disciplinadamente. Aunque algunos de los libros fueran mortalmente aburridos. Pero no podía pasar a un libro nuevo sin terminar de leer el anterior.

A los 19 heredé el chambergo de un tío abuelo. Lo usaba todo el día. Empecé a hacerme llamar “el Guapo”. Hoy solo me llaman así los amigos de esa época y los hijos de esos amigos.

Era tan malo en el futbol, que siempre me mandaban abajo. Jugaba de estorbo derecho. Mi táctica era la de correr hacia el delantero del equipo contrario para desconcentrarlo. Muchas veces ponía mi cuerpo como obstáculo. El equivalente de un kamikaze. Me sacrificaba por mi equipo. Recibía pelotazos violentos y purificadores.

No tengo sensibilidad paisajística. Me da lo mismo un paisaje que otro. Puesto delante de una montaña o de una playa, lo único que se me ocurre decir es “mirá qué lindo”. Generalmente ando con gente a la que le gustan los paisajes lindos, o vive en una impostura como la mía.

Una vez en un secundario dicté una materia llamada “Proyecto final Integrador.” Se trataba de acompañar a los alumnos del último año en la planificación y la gestión de un proyecto. Soy una nulidad planificando: no conozco persona menos preparada que yo para enseñar ese tema. Además fue en el 2002; un año en el que a nadie le alcanzaba el alma como para pensar en proyectos.

En quinto grado mis padres me habían comprado la ropa de judo. No me gustaba, pero hice dos años de entrenamiento porque no me animaba a decirlo. Me daban lástima los más chicos y me dejaba ganar. Con el tiempo, me ganaban sin que fingiera.

Mudarme a vivir solo fue una de las mejores cosas que hice en mi vida. Las tareas del hogar me brindaron la oportunidad de dar cauce a toda esa torpeza interior que necesitaba un lugar donde expresarse.

El trabajo mejor pago que tuve en mi vida fue como escritor fantasma de un banquero. Nos dijo “díganme cuánto quieren cobrar”, a mí y a una compañera de facultad, por hacer la investigación para una novela y redactar algunas pares. Después de mucho discutirlo decidimos cobrarle un precio vil (por lo alto). Ni se mosqueó. Cuando algo es muy caro, tiene que ser bueno.

En Montevideo canté “Brindis por Pierrot” delante de y acompañado por nosecuántos miles de uruguayos. Uno de los momentos cumbres de mi existencia. “No sé si la conocen”, dije y los tipos empezaron a matarse de risa. Yo preguntaba en serio.

Si no fuera por Los Beatles, no sé qué hubiera sido de mi vida.
Mariano Nicolás Donadío


Viernes 25 de octubre de 2013 - año 14 - número 600 - día del oxímoron

lo insoportable
lejos, lejos, donde cantó el conejo: EL MARKETING TELEFÓNICO EN ESTAS ELECCIONES. Lejísimo.

actividades de la fundación solargento
“Los tres acordes”, taller de composición de rock barrial.

mira vos, che
disfraces horribles: cómo lograrlos.

Acción antipoética


Comentarios

Teresa Jordan dijo…
Me gustó reencontrarte de ésta manera. Sonreí en cada párrafo y hasta se me escapó alguna carcajada. Cariños Guapo (yo soy de esa época, no?)
Agite Cultural dijo…
Soy testigo de tu éxito como cantante en un tablado uruguayo. Y de muchas de las cosas que contás. Salú!
soy tu fan dijo…
me hubiera gustado espiarte cuando leías los capítulos de literatura argentina o cuando te inmolabas al dios del fútbol

lindo