Lo que se cifra en el nombre.


No sabemos si los esposos Suparman fueron padres ingenuos, bromistas, o sencillamente sádicos. El apellido Suparman es habitual en la zona de Java de donde proviene esta familia; allí tuvieron a su primer hijo. Lo llamaron Batman bin Suparman, que traducido del árabe significa “Batman, hijo de Superman.” Luego, emigraron a Singapur. 

El joven Batman, a diferencia de su homónimo, no tenía padres muertos que vengar ni una misión para su existencia; por el contrario, dedicó estos primeros veintitrés años de su vida a vengarse de sus padres sobre sí mismo. Se dedicó al crimen en pequeña escala y la semana pasada fue encarcelado por robar una pequeña tienda y utilizar la tarjeta de su hermano. Hace un par de semanas recibió una condena de treinta y tres meses de prisión.

La noticia recorrió el mundo; no todos los días un superhombre, hijo de otro superhombre, cae en manos de la ley. Se convirtió en una especie de celebridad, el héroe inverso de un universo alternativo. Muchas cosas se cifran en nuestro nombre. Como a Batman bin Suparman, se nos va la mitad de nuestra vida en rebelarnos contra ellas.

La Nación, domingo 17 de noviembre de 2013.-

Comentarios

musidora dijo…
tiene cara de superhéroe