El flagelo de la inflación de Papanoeles



En diciembre, junto con los jazmines y los mosquitos, llega la invasión de los Papanoeles. Es una ofensiva breve pero intensa; dura unas semanas y desaparece por arte de magia, porque no hay especie que soporte tanto calor vestida de esa manera. Se los ve en los shoppings, los anuncios callejeros, las esquinas calurosas. Es un misterio que los niños todavía sigan creyendo en Papá Noel, no por falta de pruebas sino por exceso de evidencias.

Pero hay una ciudad espacialmente asediada por ellos. El 14 de diciembre en Nueva York se celebra la llamada SantaCon, en la que los gordos barbudos de toda la región se reúnen con un fin caritativo. Este encuentro degenera en una fiesta masiva con "miles de fiesteros deambulando intoxicados por las calles, ensuciando y causando actos vandálicos", según palabras de la policía. Como medida precautoria, el municipio pidió a los bares que no vendan alcohol a ningún Papá Noel en esos días.


Cuidémonos, aquí, de los Papanoeles criollos. No arman peleas de borrachos, pero se los ve empeñados en vendernos productos de todo tipo. Y en convencernos de que la virtud no está en dar o en recibir, sino en comprar. 

La Nación, domingo 8 de diciembre de 2013.-

Comentarios

musidora dijo…
http://www.youtube.com/watch?v=tgtnNc1Zplc#t=157

te dejo un video que pienso que te puede gustar, al menos para compensar esta inflación de papanoeles
Marianodon dijo…
...el otro problema sería la navidad con excesos de Mesías.