Historia de la brea y el científico paciente

 

Todo experimento científico es la cacería de un secreto. Para ser un hombre de ciencia hacer falta ser un cazador perseverante, que tiende su trampa y se sienta a ver qué es lo que ocurre. Vamos a hablar del físico Thomas Parnell y del experimento científico más largo del mundo.

Parnell quiere demostrar que existen líquidos tan viscosos que parecen sólidos. Calentó brea, la colocó en un embudo y se sentó a esperar la caída de las gotas. Desde 1927 a hoy, cayeron ocho. El físico murió sin llegar a ver la caída de ninguna de ellas. El profesor John Mainstone continuó la experiencia. El proyecto se mudó de Australia a Dublín. Por fin, este año y con la ayuda de una cámara, pudieron ver caer una gota más.

“En eso consiste el experimento más largo del mundo: esperar y observar”, dijo Mainstone. Todo científico tiene que tener la paciencia del monje zen o del alquimista. Algo difícil de entender en estos tiempos de dictadura de la novedad, donde el lector espera un descubrimiento crucial para la humanidad, cada mañana. Pero solo son  caramelos del saber, comida rápida de la sabiduría.

La Nación, domingo 15 de diciembre de 2013.-

Comentarios

Asocio este artículo con la paciencia. Cada mañana tomo mi dosis y emprendo la jornada. No soy Parnell pero trato, sigo participando..