Insúltame mucho


De un día para otro, las redes sociales se inundaron de palabrotas en contra de Ellie, una adolescente inglesa de quince años. Una rápida investigación reveló que las burlas y las amenazas fueron escritas por la propia Ellie, utilizando una serie de identidades falsas. Hay gente que, de tan sola, no tiene ni quien la insulte y necesita insultarse a sí misma.

Al este auto-acoso se lo llama cyber self-harm ("hacerse daño digitalmente") y suele atribuirse a la necesidad de ser reconocido por alguien. Algunos de sus practicantes confesaron que lo practicaban con la esperanza de que alguien saliera en su defensa. Pero, ya metidos en el juego y para defender su impostura, tenían que agredir a sus defensores.

Extremando la sospecha, las ofensas más feroces que se pueden leer en las redes sociales podrían haber sido escritas por los propios ofendidos. Quizás los sujetos más polémicos tienen su propio departamento de autoinsultos y le pagan a un grupo de gente para que escriba, todos los días, frases denigratorias.


El insulto duele, pero el dolor es una forma de estar en el mundo.

La Nación, domingo 29 de diciembre de 2013.-

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