Los buenos deseos


Los buenos deseos de las fiestas son como las cañitas voladoras. Se parecen a los sueños: casi después de nombrarlos, desaparecen.  Lo que me conmueve en estos días no son estos deseos, sino la cantidad de gente que se toma el trabajo de deseármelos. (Me conmueven las dos cosas: que haya gente que desea mi bien y que haya gente que desea mi mal. En los dos casos, me parece una exageración).

En esta Navidad -que es, fundamentalmente, una fiesta de nacimientos- voy tratar de nacer otra vez y como pueda. Como solemos hacerlo todos, porque nadie puede nacer en lugar de uno. Les agradezco que estén ahí para acompañarme.

Yo también les deseo un nuevo nacimiento.

Comentarios

musidora dijo…
flor de deseo el suyo, como el de la señora. pensándolo así, casi casi que me empieza a gustar la navidad

ahora, si bien es verdad que nadie puede nacer en lugar de uno, también lo es que nunca se nace solo. he ahí otro motivo para brindar

lo abrazo,
p.