Por qué bailamos


Tantos siglos de bailar como mero trámite de cortejo nos hacen olvidar que también se baila para estar solo, para fraternizar con una manada de semejantes o para desarrollar los glúteos. En estos días, en China surge una moda que está ocupando las plazas, las entradas de los edificios y las playas de estacionamiento: las “abuelas danzantes”.

Se trata de un fenómeno llamado Guang Chang Wu, ("bailar en plazas públicas") que hace furor entre mujeres que superan la cincuentena. Una de ellas elige un espacio abierto y coloca música a todo volumen. Al poco rato el lugar está lleno de mujeres, que bailan frenéticamente hasta más allá de a medianoche.

¿Y los vecinos no se quejan?  En Wuhan un hombre les arrojó sus perros; en otra ciudad alguien les tiró basura. Pero en China hay un verdadero respeto por los ancianos y nadie quiere privar a estas jubiladas bailarinas de su único pasatiempo.  Una danza entre cómplices, de la que nunca vamos a conocer el motivo. O una danza sin otro sentido ni propósito que el de danzar. 

La Nación, domingo 22 de diciembre de 2013.-

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