Dos que se murieron


1-   El último crepúsculo del vaquero

Los símbolos también se mueren. En Estados Unidos, esta semana, falleció Eric Lawson, el hombre de Marlboro. Hace unos años, una investigación preguntaba “¿Cuál es el personaje imaginario más influyente de todos?” y el señor Marlboro ocupaba el primer lugar en la encuesta, delante del Gran Hermano, el rey Arturo y Papá Noel.

Para los norteamericanos, era la representación del vaquero masculino, solitario e independiente que encendía su cigarrillo mientras atardecía en el Cañón del Colorado. Hubo cuatro hombres de Marlboro desde la década del 50, y todos murieron por causas derivadas del consumo del cigarrillo: enfisema, insuficiencias respiratorias o cáncer al pulmón.

Con Eric Lawson no solamente estamos despidiendo al cowboy libre y melancólico; el cine de western se ocupó ya de eso. Hoy estamos despidiendo al símbolo de otra especie: la de los fumadores. El revisionismo, que escribe todo de nuevo, va a inventarse una raza de nuevos cowboys con pulmones sanos, que entregan sus vidas a las balas, pero no a la nicotina. 



2-   Hiroo Onoda, el guerrero sin descanso

No pasan dos semanas sin que aparezca otra noticia acerca de la Segunda Guerra Mundial, la guerra preferida de todos. En estos días nos enteramos de la muerte de Hiroo Onoda, a los 91 años. Onoda se hizo famoso en la década del 70, cuando fue descubierto en la selva de Filipinas -en donde permanecía escondido y resistiendo al enemigo- después de 29 años. Estaba cumpliendo con la orden de sus superiores de no rendirse nunca o suicidarse. Varias veces trataron de que se rindiera, pero Onoda no hizo caso de las partidas de rescate ni los mensajes lanzados por Japón. "Pensé que eran un ardid de los estadounidenses", dijo.

En 1974 su propio comandante voló a Filipinas para rescindir esta orden, cara a cara. El esforzado Hiroo abandonó su puesto de lucha y se fue a Brasil, a trabajar en los campos de su hermano. En estos últimos años regresó a Japón y se dedicó a organizar campamentos de supervivencia. Se dirá que esta historia es el epílogo de la guerra. Pero las guerras nunca se terminan. Se siguen luchando en los cuerpos y en las familias de los que las vivieron. La tierra que las padeció, sigue  sufriéndola.

Mariano Nicolás Donadío
  
Viernes 21 de febrero de 2014 - año 14 - número 613 - día del cartapacio

lo insoportable
la frase “¿te parece que en otro país pasan cosas como estas?”, indicio de que se ha viajado poco o se conoce poco mundo.

actividades de la fundación solargento
taller de rabietas con dignidad para artistas no invitados a un encuentro.” expresión corporal.

mira vos, che

autobiografía en haiku
a veces me avergüenza /
pensarme viviendo /

junto a alguien como yo.

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