¿Quién escondió mi revolución?



Historiadores del futuro: no nos odien. Estamos depositando -para ustedes y en las redes- un océano de testimonios, montones infinitos de bits en los que contamos qué almorzamos y el calor que hizo o no hizo cada día. Eso sin contar las miríadas de fotos que tomamos y ni siquiera hemos mirado. Demasiada información. Despídanse de sus fines de semana, si es que todavía esa cosa existe.

Para consuelo, un estudio publicado por Hany SalahEldeen y Michael L Nelson, científicos informáticos de la Universidad de Virginia, ha descubierto que mucho de lo que se publicó en las redes está desapareciendo al poco tiempo. Tomando eventos recientes -el brote del virus H1N1, la muerte de Michael Jackson, el Premio Nobel de la Paz para Obama, y los movimientos revolucionarios de la “primavera islámica”- encontraron que el 20% de esa información que circulaba, ya se ha perdido.


Con los años, el porcentaje de lo perdido va a ir aumentando. “La trágica erosión del tiempo” -como la llamaba Borges-, seguirá llevándose nuestros recuerdos. Ustedes, historiadores, tendrán la tarea de estudiarnos, tratar de comprendernos, malinterpretarnos…

La Nación, domingo 16 de febrero de 2014.-

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