Kiruna, una ciudad en fuga


La ciudad de Kiruna, en Suecia, tiene que mudarse completa y tres kilómetros hacia el este. Quizás el desplazamiento sea una cosa demasiado leve como para llamarlo exilio, pero sus veinte mil habitantes -esos gitanos mínimos- van a vivir una experiencia extraña en estos veinte años que va a llevarles este traslado.

Empecemos desde el principio.  Kiruna está ubicada sobre una zona minera y su suelo se está hundiendo. Mientras la nueva Kiruna se construye a pocos kilómetros, sus ciudadanos van a ir ocupando las nuevas casas. "Queremos mantener todo el carácter que sea posible de la antigua ciudad, pero el costo y la mecánica de mercado significan que no podemos trasladar todo", afirma el arquitecto Mikael Stenqvist.

Qué pasará con los recuerdos, se preguntan los sociólogos y los antropólogos suecos. Imaginemos al poblador de la nueva Kiruna transitando por la nueva ciudad con ligero desacomodamiento existencial. Viviendo como en una foto movida. Sospechando que no está donde está. Aunque bastaría -para encontrarse- con estirar la mano, porque su alma camina a unas veinte cuadras detrás suyo.

La Nación, domingo 23 de marzo de 2013.-

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