Canciones


1-   La doctora quiere groove

Pedimos perdón por la herejía: vamos a tratar de definir al groove en pocas líneas. Vamos a hacerlo como se hace con el viento: describiendo no lo que es sino lo que produce. El groove es hermano del swing: es esa sensación de placer y de felicidad que nos invade cuando nos conectamos con la música y su ritmo.

Maria Witek, investigadora en la universidad de Aarhus (Dinamarca) avanzó un grado más en la herejía y trató de pesar el misterio, medir la intensidad del ritmo. ¿Qué es lo que nos hace dejar la mesa y salir a bailar? En su intento de comprender científicamente este fenómeno descubrió que -entre el “punchi-punchi” repetitivo de la música de boliche y los arabescos enmarañados del jazz contemporáneo- hay una zona en la que el ritmo “nos propone un reto y coloca obstáculos; de resistencia estructural contra el pulso regular en el material musical”.

Allí se encuentra la zona de placer que provoca el baile, sostiene Witek. En el desafío gozoso y el deseo satisfecho de sincronizarnos y responder a esa invitación. Que el groove (y la salsa, y el rock, el tango) estén siempre con nosotros. Y nos sigan provocando


2-   El plan secreto de la canción pegadiza

Es una pena que ya no se cante por la calle. Pero las melodías son astutas y saben sobrevivir. Aunque no se las escuche, siguen sonando adentro nuestro. Cada peatón lleva un hit en su cabeza. Una canción pegadiza, esas okupas de nuestra mente.

Un grupo de científicos de la universidad de Goldsmiths, en Londres, realizó una investigación acerca de la canción más pegadiza de la historia. Después de testear a miles de voluntarios llegaron a la conclusión de que “We are the champions” de Queen se llevaba el premio. En el segundo lugar estaba Y.M.C.A., el hit de Village People. Y “The final countdown”, del grupo Europe.

La historia de la música, para los ingleses, es la historia de la música en inglés. No vamos a discutir la miopía cultural de sus científicos, gente que debería salir más y escuchar más cosas. Queremos aprovechar este último párrafo para rendirnos ante el poder de las canciones pegadizas. Esas que nos usan como puente para saltar de una generación a otra. Quizás vivamos, solamente, para cantar esas canciones. Quizás nosotros seamos, apenas, las canciones que aprendimos. Sí: las canciones heredarán la tierra. Por suerte, nos necesitan a nosotros, sus portadores, para seguir existiendo.

Mariano Nicolás Donadío


Viernes 9 de mayo de 2014 - año 14 - número 623 - día de la eutropelia

lo insoportable
los que en Twiter y en Facebook se la pasan amenazando con quitar gente de su lista

actividades de la fundación solargento
Ciclo de cánticos de hinchada interpretados por sus intérpretes originales: Víctor Heredia cantando “Dicen que los bosteros tienen aguante….”

mira vos, che
así se imaginaban la moda del año 2000 en 1930

haiku urbano
te siento como siento /
el zumbido del celular /
que se ha perdido.

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