Acerca del amor que destruye puentes


Hablemos del amor y sus perjuicios. En París, como prueba de fidelidad, las parejas de enamorados solían prender un candado en  la barandilla del Pont des Arts y tirar las llaves al río. Esta semana, las barandas sucumbieron bajo el peso de tanto amor -sincero o fingido- y se hundieron. Las autoridades se vieron obligadas a evacuar el puente.

Mientras tanto, el fenómeno de “los candados del amor” se extiende a Florencia, Venecia, París, Londres y Praga. En Buenos Aires se los puede ver prendidos en algunos lugares. Pero también hay una reacción. En Venecia existe el “Frente Anarcoléptico Liberemos los Candados Ahora", que acaba de convocar a un "día del corte" para liberar a sus puentes y otros monumentos del peso de los candados. "Es cierto, somos malos. Que nos llamen 'enemigos del amor' si quieren, pero queremos que la nuestra sea una ciudad de piedra y no de metal", desafiaron.

Si la presión municipal aumenta, habrá que descubrir otra metáfora del amor que no sea la del candado eternamente cerrado. O dejarnos de tanta metáfora y ponernos a buscar nuevas formas de amarnos.

La Nación, domingo 15 de junio de 2014.-


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