Cuando siendo más somos menos


Anécdota de librero: hace poco, un cliente se acercó a preguntar por un libro que se llamaba “Fuimos Todos”. Pero estaba confundido, y en lugar de “Fuimos Todos”, pidió por uno que se llamaba “Yo no fui”. Los errores pueden ser luminosos; en este caso, para reconocer ese mecanismo que permite que, cuando estamos en grupo, perdamos el sentido de la responsabilidad individual. Es lo que sostiene la profesora Rebecca Saxe, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Que cuando las personas están en grupos, pueden perder el contacto con sus propias creencias y moralidad, y ser propensas a hacer cosas que normalmente creerían que son malas.

¿Algunos ejemplos? Las hinchadas más agresivas y los grupos violentos. Después de un partido, algunos tienen dificultades para recordar las cuestiones morales vividas durante el juego. “Incluso el patriotismo, la religión y otras cosas que nos hacen sentir parte de un grupo al que debemos seguir contra viento y marea, también pueden llevar a algunas personas a perpetrar malos actos”, agrega Saxe. Te lo advierto, baby: cuando estoy en un grupo, no soy la misma persona.

La Nación, domingo 22 de junio de 2014.-


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