Hablame de amor


1- Prohibido amar y usar celulares

Donde hay amor, hay desorden; esto es algo que se sabe en todo el mundo. El amor es caótico, antojadizo, políticamente incorrecto, imposible de legislar. Las autoridades de la localidad de Asara, en el estado hindú de de Uttar Pradesh, lo saben. Es por eso que hace unos meses el panchayat (concejo) de Asara prohibió los matrimonios por amor.

Esta medida al estilo talibán fue parte de un paquete de normas para las mujeres. Para ellas, la nueva ley incluye la prohibición de usar celulares y de ir solas al mercado. Los líderes de esta comunidad -de mayoría musulmana- suponen que con estas medidas se las está defendiendo del acoso de los “peligrosos Romeos”. Y del amor. Shaista Amber, activista femenina, protesta: "si se impidiera ir a los hombres, el ambiente del mercado sería igual de seguro para las mujeres".

No busquemos la raíz del problema en la seguridad de las mujeres. Para los pueblos de la India -el país de los matrimonios concertados- el amor es una excentricidad extranjera, como los celulares y las mujeres sin velo. Cosa de occidentales, esos sujetos que depositan en el amor la esperanza de una fuerza ordenadora para sus vidas. Pobres ellos. Pobres nosotros.


2- Amor de célula

¿Nada se termina realmente? La publicación científica “Cell Death and Disease” (“Muerte celular y deficiencias”, vaya nombre para una revista…) revela en su último número el resultado de las investigaciones de un grupo de científicos españoles. Según este informe, las células humanas no llegan a morir del todo.

Cuando una célula se muere -y lo hacen mucho: en el cuerpo humano, perecen tres millones de ellas por segundo- su interior genera componentes tóxicos que pueden infectar a otras células. Para evitar eso, las células muertas forman una capa protectora que impide la salida de esos componentes tóxicos. “Para que esto sea posible, una parte de ellas debe permanecer viva y funcionando. Hay una verdadera vida celular después de la muerte” señala José Antonio Sánchez Alcazar, investigador de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Ofrecemos este aporte científico a los redactores de discursos de despedida, a los enamorados y los melancólicos. Nada humano muere del todo, y nuestras propias células están aquí, para confirmarlo.
  
Mariano Nicolás Donadío


Viernes 13 de junio de 2014 - año 14 - número 627 - día del zoquete naranja extraviado

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Comentarios

Diego dijo…
"Disease" se traduce como enfermedad.
Muy bueno el blog.