Acerca del miedo a pensar


¿La reflexión, el mejor castigo? Cada vez que una madre sanciona a su hijo mandándolo “al rincón a pensar”, la noble tarea del pensamiento retrocede un paso en el ranking de las actividades queridas. Mientras tanto,  la Universidad de Harvard mide la impopularidad del pensamiento: observa que la mayoría de la gente se siente incómoda si tiene que pasar entre seis y quince minutos en una habitación sin distracciones, ni móvil, música o libros, solo con la mente y los pensamientos propios.

La fronemofobia –miedo a pensar– de esta experiencia fue tan alta que el 67 % de los voluntarios prefirió recibir una pequeña descarga eléctrica antes que la tortura de permanecer en una habitación en soledad y aislamiento. Timothy D. Wilson, autor principal del trabajo, no culpa a los smartphones ni a las tablets: “estos dispositivos son solo la respuesta de la gente a la necesidad de tener siempre algo que hacer”. El estudio no aclara si el miedo es al pensamiento, o al estar en soledad. No importa: siempre tendremos la filosofía, el ejercicio del pensar junto con otros para esquivar el terror a pensar con uno mismo, aquel indeseable compañero de reflexión.

La Nación, domingo 20 de julio de 2014.-


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