La rutinaria muerte de los superhéroes



Un nuevo género periodístico viene surgiendo: la necrológica de seres imaginarios. Para estos días se anuncia la muerte de Archie, el cándido pelirrojo de los comics. Archie va a recibir una bala por salvar a su amigo Kevin Keller, senador gay y partidario del control de armas. Es la primera muerte de Archie; otros sujetos como Superman, Batman y Spiderman cuentan al menos con un fallecimiento en su curriculum. Pero todos ellos volvieron a la vida en menos de un par de años.

También se anuncia que el rubio dios Thor va a ofrecer su martillo y su puesto a una mujer, y que el uniforme del capitán America va a ser vestido por un afroamericano.  Nadie rebaje a burla o reproche este catálogo de relevos, muertes y resurrecciones. Los comics son las novelas de caballería de nuestro tiempo. Sus superhéroes simbolizan nuestros deseos profundos, lo que todos quisiéramos para nuestra vida: miles de luchas victoriosas con un final teñido de gloria. Y regresar triunfantes -como los dioses y las primaveras- desde el propio corazón de la muerte.  

LaNación. Domingo 27 de julio de 2014.-

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